"Crónicas de un pueblo palentino"

"Crónicas de un pueblo palentino" es una sección de la web www.villapún.es en la que se publican relatos verídicos o de ficción que tengan relación con el pueblo de Villapún o la cultura rural en general. Si quieres participar escribe tus historias y vivencias, tu relación con el pueblo, acontecimientos del pasado, cuentos del abuelo, aventuras de la infancia..., en fin, lo que quieras y envíalo a: villapun@gmail.com


miércoles, 1 de abril de 2020

Recuerdos lejanos de Villapún

María Eugenia Maeso, conocida en Villapún como Genita, pasó los primeros años de su vida en el pueblo. Actualmente reside en el convento de las Dueñas de Salamanca. Desde allí nos evoca sus recuerdos de infancia en Villapún y una curiosa historia que le contaba su padre de como se vivió en el pueblo la gripe de 1918. Toda una lección de vida para estos tiempos que nos ha tocado vivir. 
 
         RECUERDOS LEJANOS DE VILLAPÚN
Voy a recordar, con cariño, cómo era nuestro pueblo hace ya un motón de años, concretamente, allá en la década de los 50; algunos de estos recuerdos vividos por mi y otros conocidos a través de las narraciones de mis padres.
Villapún era y es, un pintoresco pueblo edificado en un alto donde el aire es limpio sin contaminaciones de ninguna clase. En la época a la que me refiero era tranquilo donde se vivía como en una familia. No había coches de línea, ni mucho menos ferrocarril. No había aparatos de radio, ni televisión, ni teléfonos móviles… La gente convivía pacíficamente y con alegría compartiéndolo todo: dolores, problemas, dificultades y fiestas gozosas. Existían vínculos muy humanos porque las personas se conocían y se trataban mucho. Algo muy distinto a lo que ocurre ahora en las ciudades que habitamos que casi todos van hablando por la calle con los móviles y no dan los buenos días ni en las salas de espera de los médicos por estar hablando con personas de lejos. No es que los adelantos conseguidos sean lamentables, no, bienvenidos sean mientras sirvan para fomentar la fraternidad y el amor pero lo malo es cuando distancian y deshumanizan, cuando cada uno se aferra a su ego y no le importan los demás.
Tomamos nuevamente el hilo, después de este inciso.
En Villapún había dos etapas muy diferenciadas: la del verano y la del invierno. En el verano, que era cuando solíamos ir de vacaciones los que vivíamos en la capital, el trabajo era muy duro, sobre todo en el mes de agosto cuando se hacía la cosecha o recolección de los cereales. Trabajaban también las mujeres de sol a sol y por la tarde, cuando volvían a casa regresaban contentas a pesar del cansancio. Eran típicos los paseos de las mozas todavía con los pañuelos blancos sobre la cabeza, canturreando y dirigiéndose a la fuente del Canto con los botijos a buscar el agua. ¡Había alegría! ¡Mucha alegría!
Después de la cena, todavía se salía fuera de casa a tomar el fresco y a comentar las noticias del Papel (llamaban así al periódico que alguno recibía por correo y divulgaba entre los vecinos). Lo que decía el Papel era dogma de fe y no se ponía nunca en cuestión.
El invierno era muy distinto, en el campo no había tanto trabajo y las mujeres solían ir menos. El frío era intenso y todo el mundo se colocaba al lado del fuego que se hacía en el suelo con unos buenos troncos de leña, así eran las cocinas donde se preparaba la cena y las demás comidas. En el resto de la casa no había calefacción y por eso, después de cenar se reunían los vecinos en torno a las llamas chisporroteantes de los maderos a contar historias mientras los hombres hacían escriños, las mujeres hilaban y los niños se dormían tumbados en la trébede al calorcillo.
En cada uno de estos pueblos, aunque fuera pequeño, había un sacerdote. En Villapún estaba Don Ugenio (no es una errata, el cura era Don Ugenio sin la e). Él era como el Pastor o el Patriarca que conocía bien a su rebaño pues estuvo en el pueblo casi 50 años, le faltó muy poquito para celebrar sus Bodas de Oro en la parroquia cuando ya enfermo y casi ciego tuvo que irse con sus sobrinos a Villamizar. A todos les había bautizado, dado la primera comunión, casado y, siguiendo la genealogía, bautizado a sus hijos, etc, etc.
Pues Don Ugenio era un buen cura que visitaba a su gente, acompañaba a los enfermos y los domingos cantaba la misa en compañía de los mozos que interpretaban desde el coro la misa de Angelis sin acompañamientos musicales. ¡Y cómo tarareaba Nisio el introito en latín mientras salía Don Ugenio de la sacristía! Los expertos dirían que no había belleza musical, pero había mucha fe y se cantaba con todo el corazón. Los domingos no faltaba nadie a misa ni al rosario. Cuando a las 4 de la tarde tocaba Don Ugenio la campana, todo el pueblo iba a rezar a la Virgen. Después, las mozas ya se iban en grupo a pasear por la carretera, bajando hacia Santervás. Los mozos las seguían pronto y todos juntos pasaban sus juergas contando chascarrillos y gastándose bromas hasta el atardecer porque a la puesta del sol, había que estar en casa.
En honor a la verdad hay que decir que los niños, sobre todo algunos más traviesos, no simpatizaban mucho con Don Ugenio porque de vez en cuando les propinaba un coscorrón, a usanza de la época, cuando daban guerra en la catequesis. Ciertamente la sangre no llegaba al río pero aquellas “caricias” no eran muy apetecibles que digamos, ¡qué pegones eran los mayores y más aún los maestros en aquella época! A pesar de todo, nunca se les ocurría a los chavales decir en casa que el maestro les había pegado porque les caía el segundo coscorrón y la riña consiguiente ya que por algo les habría pegado el maestro…
Había también un ambiente piadoso que ayudaba a ir asimilando la fe desde los primeros años. Por ejemplo, al salir de la escuela, creo que por la tarde, iban todos chicos y chicas en fila hacia la iglesia a hacer una visita al Santísimo, cantado aquello de:
   
                                Vamos niños
                                al sagrario
                                que Jesús llorando está,
                                pero en viendo tantos niños
                                qué contento se pondrá.
  
No quiero terminar sin contar algo de Don Ugenio que yo no viví, pero que me contaba mi padre casi llorando de emoción, así  le resarciremos de la fama que le hemos quitado diciendo que era “pegón”.
En el año 1918 cuando mi padre tenía unos 11 años y la gripe diezmó la población de todos los pueblos y ciudades de España,  Villapún era un caos de dolor porque en casi todas las casas había enfermos a quien nadie podía cuidar por estar todos afectados de la epidemia.  Bien, pues todos los días después de misa, a la que ya no asistía nadie más que Quico el monaguillo que tenía unos 11 años y era primo de mi padre, se iban los dos, el cura y el acólito, a recorrer el pueblo para llevar algo de alimento a los enfermos.  Como por la fiebre no podían comer cosas fuertes, Don Ugenio llevaba en los bolsones de la sotana una botella de vino de decir misa, buscaba en el corral de la casa los nidales de las gallinas, cogía los huevos y con un poco de azúcar les preparaba un ponche para que pudieran alimentarse algo. Mientras él hacía estas tareas, Quico llenaba los pesebres de las vacas de paja y yerba para que no les faltase el pienso y echaba unos puñados de trigo a las gallinas. Así, casa por casa, recorrían el pueblo dos veces al día, por la mañana y  por la tarde, sin temer el contagio ni pensar en ellos para nada. ¡A cuántos salvó Don Ugenio con este sencillo alimento! Y es de saber que la tarea fue larga porque la gripe no se curaba fácilmente.
Mi padre remataba el relato diciendo que tanto el cura como el monaguillo merecían no sólo un homenaje sino que se hubiera erigido en la plaza del pueblo una escultura de los dos para memoria perpetua. No tanto, pero lo mejor fue que Dios les bendijo ampliamente y ninguno de los dos se contagió de aquella terrible epidemia.
Finalizo este largo relato diciendo que Villapún, ya no es como queda narrado porque, al igual que  ocurrió en todos los pueblos, los jóvenes se fueron a buscar trabajo a las ciudades. En  el invierno quedan muy pocas casas abiertas, pero en tiempo de vacaciones el pueblo cobra nueva vida porque casi todos conservan allí sus casas remozadas o se han construido bonitos chalets y vuelven a su añorado pueblo.
La sociedad ha cambiado mucho y  ya cuando la gente regresa tiene su coche, su televisión, su teléfono móvil  y la vida se ha hecho menos compartida con los demás, pero Villapún sigue siendo Villapún, el pueblo tranquilo pacífico y entrañable grabado a fuego en el corazón de todos los que nacimos en él; por eso siempre decimos que Villapún es el pueblo más bonito de España, al menos para nosotros.
 
Genita Maeso  (en el convento Sor Mª Eugenia)

sábado, 19 de octubre de 2019

Cómo se hizo el mural románico de la iglesia de Villapún

Desde hace unos meses el portal de la iglesia de Villapún luce un espectacular mural de estilo románico.
Su elaboración ha sido un trabajo laborioso que comenzó en el mes de abril con la elección de los motivos y diseño del mural.
Su autor nos ha enviado algunas imágenes del proceso de elaboración.
También nos ilustra con el significado de la simbología que incluye.
 




 
 

En esta última imagen vemos al autor, José Ignacio Reyes, posando junto a su obra.
 
 

sábado, 7 de septiembre de 2019

Arte románico en la iglesia de Villapún


Este impresionante mural puede verse en al portal de la iglesia de Villapún, ocupando prácticamente toda su pared a mano izquierda. De clara inspiración en los frescos románicos medievales, es obra de nuestro vecino José Ignacio Reyes, que lleva meses trabajando casi a diario y de forma totalmente desinteresada hasta ver completa su última creación. No es la primera actuación que lleva a cabo en la iglesia, pues en los últimos años ha restaurado diversos elementos del templo y realizó también no
hace mucho la imagen del Buen Pastor ubicada también a la entrada del templo, justo en frente del mural románico.

Es de agradecer la labor artística que José Ignacio viene realizando no solo en la iglesia, sino en diversas calles del pueblo, como ya reseñamos hace un tiempo en este mismo blog y siempre con el único objetivo de crear y alegrar la vista de los moradores y visitantes de Villapún.
Sus obras de calle y en la iglesia bien merecen una visita a este modesto pueblo y el agradecimiento, ¡qué menos!, de todos sus convecinos y allegados.

viernes, 2 de agosto de 2019

Desmitificando los perjuicios de las cigüeñas

Ahora que se acerca el final de la cosecha del cereal algunos volverán a clamar contra las otrora apreciadas cigüeñas. Resulta que desde hace unos años hay quien afirma que las cigüeñas forman hordas que siguen a las cosechadoras con el vicioso objetivo de acabar con los escasos pollos de codorniz que salgan al paso, dejando sin objeto de disfrute a los sufridos cazadores que ansían el inicio de la media veda. Sin negar que dicho acto depredatorio, legítimo por otra parte, pueda llegar a ocurrir de manera puntual, serían necesarios estudios detallados y prolongados para asegurar que las cigüeñas son la causa del declive de ciertas especies de caza. No conozco ningún estudio científico que lo avale y en los muchos años que llevo analizando egagrópilas de esta especie (bolas con restos indigeribles que expulsan por el pico) jamás he encontrado restos de ningún ave y sí muchos de insectos y roedores. Claro, que siempre saldrá el paisano que afirme que él ha visto con sus propios ojos a las cigüeñas seguir a las cosechadoras, cosa que lo único que demuestra es la facilidad adaptativa que esta especie muestra, acosando a los escasos pollos de codorniz que salen. Insisto que sin negar que esto pueda llegar a ocurrir de manera puntual, es más probable, y los datos así lo sugieren, que esta nueva conducta obedezca a una búsqueda de recursos  fáciles al aprovechar los micromamíferos e insectos que salen al paso de la maquinaria agrícola.
El video adjunto es un extracto de un documental en el que se muestra como las cigüeñas depredan sobre topillos (campañoles los denominan en el documental) y otros roedores, contribuyendo así a equilibrar las poblaciones de estas especies que en ciertos años tienen picos altos de abundancia que alarman a los agricultores y otras gentes del campo.

En fin, que queda poco ya para que empiece la esperada temporada de caza y espero que algunos no vuelvan a culpar a las cigüeñas de la escasez de presas cinegéticas, obviando otros factores más relevantes como son la simplificación del medio, el abuso de productos químicos, las modernas técnicas agrícolas o la propia actividad cinegética. Recordar además que la cigüeña es una especie protegida, al igual que sus nidos y lugares de cría. 

viernes, 1 de febrero de 2019

Dominio villapun.es y correo electrónico @villapun.es

Recientemente los dominios villapún.es y villapun.es se han fusionado, por lo que a partir de ahora con cualquiera de los dos podréis acceder directamente a la página web dedicada a Villapún.
Al haber sido transferido el dominio villapun.es a un nuevo servidor de internet todas las cuentas de correo electrónico asociadas al mismo han sido anuladas. Por ello todos los que en su momento creasteis una cuenta con la extensión @villapun.es, si queréis seguir usándola no tenéis más que comunicárnoslo para que la activemos de nuevo.
Por otra parte, podemos aún crear algunas cuentas más, no muchas, por lo que si alguien que aún no la tiene desea usar una cuenta con la extensión @villapun.es puede solicitárnosla, indicando el nombre que desea (por ejemplo pepito@villapun.es). Debéis también indicar otra dirección de correo electrónico a la que queráis que se deriven los mensajes (por ejemplo vuestra cuenta de Gmail o de cualquier otro servidor).
Las cuentas se asignarán dando prioridad a los que ya poseían una anterior y después por estricto orden de llegada de la solicitud.
Solicitadlas a:

martes, 26 de junio de 2018

La web de Villapún cumple 10 años

El 26 de junio de 2008, día de San Pelayo, nació la página web de Villapún en la dirección (ya extinta) www.villapunpalencia.es y que poco después fue sustituida por la actual www.villapún.es (con tilde). No fue la primera web dedicada al pueblo, ya que seis meses antes había visto la luz www.villapun.es (sin tilde), ya desaparecida como tal, pero que cumplió durante un tiempo la importante misión de dar cabida y voz a los asuntos y las gentes del pueblo.
 
Durante estos diez años se han ido incorporando en www.villapún.es todos los contenidos que actualmente constituyen la página actual. Todo comenzó con la recopilación de los nombres de las aves en Villapún, trabajo que en el año 2005 mereció el reconocimiento del diario “El Norte de Castilla” al ganar el primer premio de la tercera edición del concurso “Cosas de mi pueblo”. 
 
Esto nos animó a seguir recopilando “las cosas” de Villapún, que finalmente volcamos en la web. Así, a los nombres de las aves y sus dichos siguieron los de las plantas y sus usos y los del resto de fauna no alada. La recopilación de pagos y lugares de Villapún y el cuaderno de campo complementan la sección dedicada al entorno natural del pueblo.
 
Pero no sólo a la fauna, flora y naturaleza se dedican los contenidos de la web, puesto que hemos ido incorporando todos los aspectos culturales propios del pueblo, como pueden ser la sección de historia de Villapún, de la que estamos particularmente orgullosos, la de fiestas y tradiciones del pueblo o la de juegos populares, entre otras.
 
Especialmente consultada es la sección dedicada a los villapuneses en la que se muestran fotografías, algunas de valor casi histórico, en las que la gente del pueblo es la protagonista.
 
En la sección del vocabulario típico se reseñan aquellos vocablos, en la actualidad 1526, que son característicos de las zonas rurales castellanas, considerando 548 localismos propios de Villapún, nada menos que el 35% de los términos recopilados.
 
Pero no todo han sido logros durante esta década, también hemos tenido alguna que otra decepción como la campaña que lanzamos desde el “Edicto” para cambiar el nombre de la plaza del General Franco y de las calles A, B y C (da vergüenza hasta escribirlo), objetivo no conseguido a pesar de la alta participación de los  villapuneses, pero que el alcalde de Santervás de la Vega, D. David de Prado, ninguneó y ni siquiera se dignó a dar respuesta, mostrando su desinterés por el asunto y suponiendo un agravio para todos los vecinos del pueblo que habían participado en la encuesta.
 
En junio de 2016 sufrimos un traumático cambio de servidor de internet, que obligó a reelaborar todos los contenidos y enlaces, pero que aprovechamos también para mejorar el aspecto visual y de accesibilidad a las distintas secciones.
 
En la actualidad la web está ya completa prácticamente en su totalidad, a falta de detallar los 27 recorridos naturales que se han seleccionado en la sección de rutas por Villapún y su entorno.
  
La web matriz de Villapún se complementa con el canal de YouTube dedicado a videos del pueblo, el blog de noticias “Edicto de Villapún”, actualmente en horas bajas, y el blog “Crónicas de un pueblo palentino” donde se publican relatos que por su extensión o tipo de contenido no tienen cabida en ninguna de las secciones de la web principal.
 
Durante estos diez años hemos contado con el apoyo de algunos colaboradores, menos de los que hubiésemos deseado, a quienes queremos agradecer su desinteresada participación por sus valiosas aportaciones y animamos a todos a enviar cualquier información que echen en falta en la web de Villapún o simplemente a quienes quieran hacernos llegar sus comentarios o sugerencias sobre la misma. Podéis contactar a través de la dirección de correo electrónico villapun@gmail.com
 
También queremos dejar claro que todos los contenidos de la página de Villapún están disponibles para que cualquiera pueda hacer uso de los mismos con los únicos condicionantes de citar su procedencia e informar al autor.
  
www.villapún.es sigue activa, a la espera de que los muchos villapuneses y amigos del pueblo que la han visitado lo sigan haciendo y aportando su pequeño grano de arena para que siga viva durante mucho tiempo.
¡Gracias a todos por seguirnos durante estos últimos diez años!

sábado, 26 de agosto de 2017

Recuerdos de un maestro de escuela

José García Aguilar ejerció de maestro en la escuela de niños de Villapún durante el curso escolar 1966-67. En este relato nos cuenta sus vivencias y recuerdos de Villapún y de algunos de los villapuneses con los que coincidió.
 
RECUERDOS DE UN MAESTRO DE ESCUELA
Soy José García Aguilar, andaluz de Archidona (Málaga), maestro de ESO jubilado que  estuvo destinado en la escuela unitaria de niños de Villapún durante el curso 1966/67.
Recuerdo la aldea y la escuela donde llegué a tener matriculados un total de diecinueve alumnos que como se iban dando de alta al cumplir los seis años y de baja al cumplir los trece tuve una media de asistencia entre catorce y quince alumnos. Llegué un 19 de septiembre desde unos 800 kms al sur en una moto Vespa de 125 cc. con 26 años de edad.
Conservo muchos y gratos recuerdos personales, más que nada de la familia que me acogió tan afablemente, la del señor Nereo junto con la señora Mera, Selmi y la inolvidable Feli, como también de las mozas tan guapas que había en la aldea. Yo salía mucho junto con Selmi y con los mozos y mozas de la pedanía. De ellos recuerdo a Modesto y de ellas a varias, como Conce, que era vecina, Margarita, Justi, Agusti y Mari Paz, y el nombre de algunos señores como Otilio, Carlos y Pelayo. También recuerdo la escuela, la Iglesia y los rosarios tan animados del mes de octubre, así como las dos cantinas, en una de las cuales, la de Anita, se organizaban bailes en su patio los domingos por la tarde-noche y donde sonaban las canciones de Manolo Escobar. Tengo muchos recuerdos de aquel lugar y aquel curso: del estanque helado por donde se arriesgaban a patinar los críos, del barro y las abarcas, y de la primera helada que me pareció nevada. En la Vespa llegado el buen tiempo visité entre otras las ciudades de Burgos y León. A la primera moza que conocí fue a la bibliotecaria de Saldaña, y de esa ciudad sus ferias de ganado de los martes.
Entonces había en Villapún unas 60 familias y sobre 250 habitantes, y hoy veo que no llegan a los 70. Aquel año estaban inmersos en la concentración parcelaria que no concluiría hasta 1974. Había luz eléctrica, pero ni agua corriente ni retretes como tampoco canalizaciones de aguas sucias; esto es lo que más me impactó recién llegado.
Lo que más me maravilló fue la solidaridad entre los vecinos y la repartición del trabajo comunitario que era conocido como “huebra”. Parecía como si todo funcionara casi por inercia: sacar las vacas a pacer por la mañana y devolverlas por las tardes, limpiar la Iglesia y la escuela, que en ésta no faltara carbón para la estufa, y hasta para enterrar a los muertos.
Desde una mañana muy temprano de principios del mes de julio de 1967 en que salí de allí no he vuelto ni he visto a ninguna de las personas que conocí como tampoco de aquella buena y acogedora familia. Ahora he retomado el contacto Feli y con Roberto gracias a las nuevas tecnologías. Con Feli sólo hablé una vez por teléfono en 1992, lo recuerdo porque se celebraba la Exposición Universal de Sevilla, y en otra ocasión más tarde por las fiestas de san Pelayo en que me llamaron.
Siento la muerte de Selmi, demasiado joven, de la buena de Mera y de Nereo, todo un gran señor, inteligente y trabajador, a la edad de 95 años hace apenas cinco, pero lo que más siento es que se hayan ido sin haber tenido ocasión de darles un abrazo.
Si alguien quisiera contactar conmigo, Roberto tiene mi correo electrónico y Feli mi Whatsapp. 
Un saludo para todos los villapuneses y un abrazo para todos aquellos que conserven un pequeño recuerdo de este maestro que convivió un año en esa admirable pedanía.
José García Aguilar